Formaban diversas tribus organizadas en aldeas, compuestas por familias con una organización patriarcal dirigida por un cacique. Vivían en grandes casas comunitarias llamadas maloka. La economía era de tipo comunitario, cultivaban maíz, mandioca, porotos, zapallos y algodón. Eran excelentes alfareros, fabricaban dos tipos de cerámica, una lisa, pintada con colores negro y rojo sobre blanco y otra corrugada basada en relieves realizados con los dedos. Moldeaban platos, vasos, pipas, urnas funerarias y grandes recipientes que eran utilizados para fermentar bebidas alcohólicas. Los guaraníes antes de la llegada de los jesuitas, creían en un ser superior que compartía el poder con muchas otras deidades mitológicas, a las que no rendían culto alguno.
Actualmente sobrevive la creencia sobre seres fantásticos que pueblan la selva y los ríos, entre otros Yaguareté Abá, hombre tigre muy feroz; Mboi yaguá, víbora con cabeza de perro que vive en los esteros; el Curupí, hombrecito velludo que anda gateando a la hora de la siesta y enlaza a sus víctimas mujeres y niños con su exageradamente largo miembro viril; el Caá Porá, gigante que devora a los humanos y fuma una pipa hecha con un cráneo; el Añá, señor de las tinieblas; Yasí yateré, enano rubio y barbudo que rapta niños y mujeres y circula desnudo con un bastón de oro para hacerse invisible; Pirá ñú, pez con cabeza de caballo que ataca a las embarcaciones; E yara que se transforma en flamenco para encantar a las muchachas.
Los platos típicos de la cocina guaraní son el yopará, guiso de maíz, porotos y mandioca; el lmbaipí, choclos rallados cocinados en grasa con cebollas doradas y leche, el chipá guazú, choclo rallado con grasa y leche envuelto en hojas de pirí y cocido al horno; el yaguá hacú, trozos de carne freídos con cebollas, ajo y perejil, hervidos posteriormente con laurel y rebozados en harina de mandioca tostada; soó apua cuéra, bolas de charque tiernizado doradas y luego cocidas en caldo. Los chipás son tortas de almidón de mandioca, harina de maíz, grasa y huevo, cocidas al horno sobre hojas de banano.
La selva es para el guaraní mucho más que su hábitat. Es un ambiente mitológico que le provee no sólo lo necesario para la vida terrenal sino también una cosmogonía especial basada en el equilibrio del hombre y la naturaleza.
Básicamente contemplativa, la religión guaraní acepta la existencia de un solo Dios: Tupá. No tenían ídolos, creían en la inmortalidad del alma y en los demonios errantes “Añaes”. Las divinidades explicaban los fenómenos de la naturaleza y de la vida. Los espíritus malignos que poblaban esta vasta región guaraní solo existían para castigar a quien depredaba la selva destruyendo sus recursos naturales.
inicio | nosotros | mapas | fotos | directorio | contacto
Destino Iguazú 2012 - Todos los derechos reservados - Mapa del Sitio - Links recíprocos - Webs amigas